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¿Cómo ser más productivos?
Desde 1998 FUNDARROZ y FLAR instalaron ensayos para validar las nuevas tecnologías enmarcadas en el programa de manejo integrado del cultivo. Se verificaron nuevas tecnologías para combatir la causa de los bajos rendimientos presentados en la producción de arroz de riego en años anteriores en los estados Portuguesa y Guárico. Para este fin se puso en marcha el proyecto de transferencia de tecnología, que incluye desarrollos tecnológicos en la producción de arroz y la adopción de enfoques participativos que involucren directamente a los agricultores a través del fortalecimiento del vinculo entre ellos y el personal de extensión de las instituciones del proyecto.
Con el objetivo de incrementar los rendimientos con menor costo de producción, aumentar el área de siembra y generar mayores beneficios para los agricultores, Fundarroz con el apoyo del FLAR y el aval económico del Fondo Común para los Productos Básicos (CFC), estableció el proyecto para cerrar la brecha de rendimiento de arroz de riego en Venezuela.
Como parte de los desarrollos tecnológicos se presentaron alternativas de sistemas de siembra de arroz que se pusieron bajo consideración de los agricultores interesados en una forma mas adecuada de producción y así traspasar la barrera de las 5 ton/ ha. de rendimiento.
Se identificaron y validaron seis puntos estratégicos en el manejo mejorado del cultivo. La integración de estos en un programa de producción permite que los agricultores obtengan altos rendimientos sin costos adicionales, alcanzando así una alta rentabilidad.
1. FECHA DE SIEMBRA
Un factor importante para tener en cuenta es la incidencia de la radiación solar, la cual varía durante al año. Por eso, ajustar la fecha de siembra permite que el cultivo reciba el máximo de radiación solar. La fase que demanda mayor radiación solar es la que va desde el inicio del primordio hasta la floración, aproximadamente 45-100 días después de la siembra. Durante este periodo crítico la radiación solar permite que las variedades expresen aún mas su potencial. En contraste, el bajo nivel de radiación solar durante la fase crítica, reduce significativamente. (Gráfico 1).
Gráfico 1. Fase crítica del cultivo ante la radiación solar
En la zonas arroceras (Portuguesa y Guárico) el pico más alto de radiación solar ocurre entre los meses de enero y marzo, con una caída drástica de marzo a abril. (Gráfico 2).
Si la siembra se efectúa entre los meses de noviembre y diciembre, la planta captura la mayor radiación solar durante la fase crítica, es decir, la planta recibirá suficiente radiación solar durante febrero y marzo como para obtener rendimientos de 10 a 12 ton/ha.
El segundo pico de radiación solar ocurre entre agosto y septiembre, lo que indica que la fecha de siembra debe efectuarse entre junio y julio. En la tabla 1 se presentan las fechas recomendadas para la siembra según los índices de radiación solar.
En el ciclo de invierno la radiación solar es relativamente baja, por lo tanto, los rendimientos son limitados. Se presenta suficiente radiación para obtener de 6 – 8 ton/ha, por lo que el cultivo no requiere la misma cantidad de fertilizantes utilizados en verano.
Tabla 1. Fechas de siembra recomendadas, según las condiciones ambientales
| ESTADO | VERANO | INVIERNO |
| Portuguesa | Nov 1 – Dic 15 | Jun 1 – Jul 15 |
| Guárico | Nov 15 – Ene 1 | Jun 1 – Jul 1 |
Debido a las diferencias en la radiación solar y a otros factores ambientales, los productores deben seleccionar variedades adaptadas a cada ambiente en particular y ajustar el manejo de acuerdo a esas características.
Durante el ciclo de verano la incidencia del insecto sogata y el virus de la hoja blanca es mas alta, particularmente en Calabozo, Estado Guárico. En contraste disminuyen los problemas con enfermedades fungosas. Por esta razón es que los agricultores deben sembrar variedades que respondan a la radiación solar, tolerantes a sogata y resistentes al virus de hoja blanca.
En invierno, las condiciones ambientales son propicias para el ataque de patógenos, particularmente piricularia. En este ciclo deben sembrarse variedades tolerantes a condiciones de baja luminosidad y resistentes a esas enfermedades. Además de la selección de variedades, los productores deben ajustar la fertilización de acuerdo con las limitaciones en la radiación solar. En verano, los niveles de nutrientes requeridos para obtener altos rendimientos son mayores; en contraste, para invierno, los niveles de fertilizantes requeridos son menores.
2. DENSIDAD DE SIEMBRA
El uso de semillas de alta calidad es un componente importante en el manejo para alta productividad. Los agricultores están acostumbrados a utilizar altas densidades de siembra (180 a 200 kg/ha) sin embargo, no hay ningún fundamento técnico que demuestre que esta práctica sea la mejor.
Las altas densidades de siembra producen plantas débiles y susceptibles a volcamiento y a los ataques de enfermedades, especialmente piricularia y rizocthonia. Por el contrario existen numerosos estudios que demuestran que una densidad de siembra adecuada produce plantas mas sanas, con tallos más fuertes y capaces de responder a fertilización mejorada.
Para obtener altos rendimientos con variedades modernas es suficiente utilizar entre 80 y 120 kg/ha de semilla, es decir, una población de 150-250 plantas/m2.
El uso de densidades entre 80 y 120 kg/ha reduce los costos de siembra y permite tratar las semillas con insecticidas, logrando un cultivo sano y fuerte que obstaculiza el ataque de enfermedades fungosas.
3. TRATAMIENTO DE SEMILLAS
Recientemente se ha observado una amplia propagación de plagas nuevas como el chapulin y el enrrollador de la hoja.
Los agricultores realizan en promedio 4 y 5 aplicaciones de insecticidas que son efectuadas sin tener en cuenta los daños ambientales, pués en estas aplicaciones se eliminan un rango de arañas e insectos, algunos de los cuales pueden ser benéficos al cultivo. En resumen el manejo de plagas es deficiente.
La mezcla de herbicidas e insecticidas, particularmente productos con base en piretroides, es una de las prácticas que causa mayores problemas al inicio del cultivo. Las aplicaciones tempranas de productos no selectivos (piretroides) eliminan la fauna benéfica y demandan aplicaciones posteriores. La conversión de un insecto común a plaga, como el caso del chapulin, es una consecuencia de éstas prácticas.
Una forma mas saludable y económica para atacar este problema es tratar las semillas con insecticidas. De esta forma solo se controlan los insectos que afectan el cultivo y se protegen aquellos que son benéficos. Si se lleva a cabo esta practica se restituye el balance ambiental en el cultivo. Existen varios productos y formas de tratar la semilla. Generalmente los productos mas efectivos están elaborados con base en ingredientes activos de imidacloprid y de fipronil. En el mercado se encuentra disponible una amplia gama de productos que tienen el mismo ingrediente activo y son efectivos en el tratamiento de semillas.
Aunque estos ingredientes son de baja toxicidad y/o tienen baja absorción por la piel, deben manipularse como cualquier agroquímico, siguiendo las normas de seguridad indicadas en las etiquetas. También existen diversos métodos de tratamientos de semilla que son efectivos cuando el proceso se realiza correctamente.
Método 1
Tratamiento en planta: el productor adquiere la semilla tratada con el insecticida antes de llegar al campo. Se deben tomar precauciones durante el proceso de pregerminación para evitar pérdida del producto. La pregerminación debe realizarse en un espacio limitado, el suficiente para cubrir los sacos con agua y continuar con el proceso de germinación tradicional de 24 horas en el agua y 24 horas fuera del agua. El residuo o desecho sobrante debe ser depositado en el campo o lote para evitar contaminación ambiental.
Método 2
Tratamiento en finca: el agricultor compra la semilla y el producto por separado. Trata la semilla en un tanque durante el proceso de pregerminación. La cantidad de producto requerido en la solución aproximadamente 0.6 – 0.9 gr. de ingrediente activo/kg de semilla por producto basado en imidacloprid ó 0.2 – 0.4 gr. de ingrediente activo/kg de semillas de producto basado en fipronil. El productor debe tomar las mismas precauciones del primer tratamiento, es decir: tanque cerrado con agua controlada y dispersión del residuo en el campo.
Método 3
Tratamiento después de pregerminación de la semilla: después de que la semilla haya estado 24 horas bajo el agua se deja escurrir, se retira de los sacos para introducirla en una mezcladora, que por lo general tiene capacidad para 100 kg. de semillas.
Posteriormente se le agrega el producto disuelto en dos litros de agua con la cantidad de ingrediente activo requerido para 100 kg. de semilla. Cumplido este proceso la semilla es devuelta a los sacos para continuar el proceso normal de pregerminación por 24 horas.
Hay ventajas y desventajas en cada forma de tratamiento, el productor tomará la decisión respecto al método mas conveniente a utilizar en su unidad de producción.
4. CONTROL DE MALEZAS
Para incrementar los rendimientos es necesario tener en cuenta que las malezas compiten con el cultivo por luminosidad, nutrientes y espacio. El sistema de preparación en batido, aunque reduce la incidencia de malezas, debe combinarse con otras formas de control. Un control integrado de malezas empieza con el uso de semillas de alta calidad, libre de arroz rojo y otras malezas. Otro factor importante es la prevención de la infestación de malezas incluye la nivelacion de los lotes, la preparación adecuada de suelos, el manejo del agua y el uso de productos químicos.
El control químico es necesario. Sin embargo es la última y no la primera defensa en el control de malezas. En el mercado hay una gran cantidad de productos disponibles, casi todos efectivos cuando son usados correctamente.
El control de malezas es mas efectivo cuando se realiza en una etapa temprana (1 – 3 hojas). La mezcla de herbicidas pre y post emergentes aplicada con post emergencia temprana permite un buen control. El manejo del agua proporciona mayor control residual evitando reinfestaciones y disminuyendo los costos. En Venezuela es común hacer aplicaciones tardías con productos específicos. Aunque frecuentemente el control es bueno, la competencia de la maleza con cultivo se refleja en los rendimientos. Asimismo la dependencia de productos específicos es costosa y puede originar resistencia por parte de las malezas.
5. FERTILIZACIÓN
El cultivo debe contar con los nutrientes adecuados que le permitan aprovechar las condiciones ambientales y expresar el potencial genético de las variedades. En términos generales, el cultivo requiere más nutrientes en verano que en invierno. A continuación se presentan algunas consideraciones sobre fertilización, sin embargo, el productor debe realizar los ajustes teniendo en cuenta la experiencia en su propia finca.
Fosforo (P)
El arroz de riego no requiere gran cantidad de fosfato ya que, una vez el cultivo está inundado, el total de P está disponible en el suelo. En las zonas arroceras tradicionales, los productores han aplicado suficiente P, debido a esto los suelos reportan altos niveles de éste elemento. En términos generales, solo es necesario reemplazar el P que está saliendo en el grano. Para casi todas las zonas arroceras de Venezuela es suficiente aplicar 40 kg/ha de P2O5
Potasio (K)
El arroz requiere bastante potasio. La mejor forma de calcular la necesidad de K es por medio de un análisis de suelo. La experiencia en muchas fincas indica que con 60 – 90 kg/ha de K2O5 es suficiente para lograr óptimos rendimientos.
Elementos menores
Hay zonas donde existe deficiencia de elementos menores. Azufre (S) y Zinc ( Zn) son los que frecuentemente presentan problemas en el arroz de riego. Análisis de suelos que presenten menos de 12 ppm de S y 3 ppm de Zn responden a éstas aplicaciones. De éstos elementos existen varias fuentes de fertilizantes que aplicados en bajas cantidades pueden corregir las deficiencias. En suelos con deficiencias de Zn es mas recomendable aplicarlo con la fertilización básica. Para realizar correcciones de S es mas eficiente mezclarlo con apliaciones de urea antes de la inundación permanente.
Nitrogeno (N)
El elemento mas importante para la alta productividad del arroz es el nitrógeno. La fuente de N mas común es la urea. Los productores deben tomar precauciones para prevenir grandes pérdidas por el manejo inadecuado de esta. Nunca debe aplicarse en agua durante la fase de crecimiento temprano ya que se pierde por volatilización. Igualmente debe evitarse su aplicación sobre suelo húmedo.
La aplicación de N es óptima si se realiza en campo sobre suelo seco y aplicarlo todo en las fases iniciales del cultivo, antes de la inundación permanente. Después de la aplicación en suelo seco el productor debe irrigar y establecer una lámina de agua constante.
La experiencia de FUNDARROZ con las variedades modernas es que se puede aplicar todo el N antes del establecimiento de la lámina permanente y observar el cultivo durante la fase de inicio del primordio. Si está verde no es necesaria otra aplicación; si la planta presenta un tono amarillo, es suficiente una aplicación de 25 – 50 kg/ha. Esta última aplicación puede realizarse en agua debido a que la absorción de N es rápida y no tendrá perdidas por volatilización.
En la siembra de invierno (junio – julio) las dosis requeridas de N son aproximadamente de 120 a 150 kg/ha (260-325 kg de urea/ha ). En verano (noviembre – diciembre) la aplicación apropiada va de 180 a 210 kg/ha (390 – 450 kg de urea/ha). Sin embargo, estas son estimaciones y los productores pueden ajustar las dosis con base en la experiencia obtenida en sus fincas.
6. MANEJO DEL AGUA
La clave del éxito en la producción de arroz de riego depende del buen uso del agua. Un acertado manejo del riego es esencial para lograr una alta eficiencia en la fertilización, principalmente la nitrogenada, eficaz en el control de malezas y reducen la incidencia de enfermedades.
Para lograr estos resultados es necesario establecer la lamina de agua lo mas pronto posible, atendiendo a la adecuacion del campo y a factores externos como la aparicion de algas. Los agricultores tienen que evaluar sus campos y verificar que sus cultivos puedan soportar la lamina de agua, permitiendo secar el campo y aplicar el nitrógeno; seguidamente inundar y nunca dejar secar hasta la maduracion. En campos bien nivelados, sin la presencia de algas, puede establecerse la lamina entre los 20 dias después de la siembra. En contraste, con campos mal nivelados y alta incidencia de algas, el establecimiento de la lamina se retardará de 30 a 40 dias. No obstante, el principio es el mismo: la lamina de agua debe establecerse lo mas rapido posible.
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